lunes, agosto 23, 2010

Playa del olvido

Anoche soñé, soñé con una playa.
Una playa donde los niños juegan.
Donde en el horizonte siempre es visitado por un barco velero.
El mar acaricia mis pies en formas de olas.
Donde mis amargos recuerdos caen entre las rocas y se ahogan en los recovecos naturales.
Huelo el perfume de la mujer que me ha acompañado toda mi vida.

Aquí estoy, como un viejo marinero. Sentado en una silla de ruedas.
Aquel que de noble corazón, fuerza de luchador, mira el agua azul.
Donde cada ola de sal y agua, caen por las mejillas de mi cara.
Esperando el momento de tener razones para sonreír.
Conservo cada segundo para el agujero oscuro de mi amnesia.
Expiro los años por voluntad del tiempo.
Mis arrugas son castigadas por el salitre.
Dibujo en mi mente las huellas de mis hijos. Que recorren de un lado a otro la arena.


"Quiero dedicarlo, a esa persona que no debemos de olvidar. En mi trabajo, le conocéis. Mi miedo es que no me reconozca después de estos años. Le aprecio, le deseo lo mejor."

Pajarraco a tu servicio.

5 comentarios:

Susana dijo...

Deberías ir a verle. Recordarle como ahora, no como dentro de un tiempo, cuando esté peor.

Un beso.

Marcos Callau dijo...

Es precioso el texto y más bonito aún el sentimiento con el que está escrito. Seguro que le gustaría mucho.

Chabi dijo...

@Susana Ahora es mas complicado. Se ha complicado mucho.

@Marcos Es triste. No se si le gustara. Ya sabes que cuando escribo lo hago con lo que dicta el musculo que se aloja dentro del torax. Un brindis aunque sea con café...

Manchas de tinta dijo...

Siento lo mismo, amigo.

Chabi dijo...

Lo se Manchas. Le acompañaste muchos años.
Por eso tenemos motivos todos para aprender de la ultima leccion que nos ha enseñado este señor.
Aprender el dia a dia, el aqui y el ahora. No desperdiciar cada segundo para despues darse cuenta lo sencillo que es vivir lo que uno quiere y como quiere.

Ya tengo ganas de que vuelvas y a ver si hacemos alguna tarde... en algun bar acompañado los dos por el poeta Callau.

Un abrazo