domingo, marzo 14, 2010

Tu mensaje peque...

Caminaba por Camino las Torres con mi bolsa de armas y mi mochila. Hablo de hace muchos años. Pasa rápido el tiempo...
Había dejado atrás el entrenamiento y hacia buena tarde/noche.
Cruce un paso de peatones y sentía aun mis brazos y piernas débiles del entrenamiento que tuve.
Kihon, kihon, kihon... se repetía en mi cabeza a cada paso que daba.
Siempre que me equivocara, dudara... kihon, volver a la base.
Espere en el Panishop que hay por la calle. Recuerdo que vi enfrente a muchos compañeros salir pero estaban muy alejados para saludarles.
Ahí estaba el con su mujer. Una guapa chica de Indonesia llamada Erika.
Me acerque y nos saludamos. Como dos hermanos que no se veían durante tiempo, literalmente fue cerca un año que no nos veíamos. Cambiamos palabras hasta que abrió el maletero de su coche.
Saco una bolsa con algo de madera dentro.
Era un regalo para mi, un detalle precioso porque incluso en esas semanas leí algo de un Roshi bastante interesante.
Me alegre mucho y aunque ya habíamos demostrado muchas veces el aprecio que nos teníamos (no tatami solo) me fui a colocar mi Buda de madera en casa.
Lleva desde ese día siendo un objeto importante para mi. Nunca esta en el baúl de los recuerdos porque le doy uso. Me acompaña en mis meditaciones e incluso me hace recordar en muchas ocasiones la amistad que tengo. No solo Alex, tambien añado en este pequeño circulo a Alvaro.
Los 3 compartimos tatami, dimos cambios radicales en el Aikido y cada uno esta orgulloso de haberlos dado. Alvaro en Iwama, Alex con AJJ y yo en Aikikai.
Las dificultades, horarios, vida rutinaria, a veces, nos impiden encontrarnos para un café y dialogar sobre Budo.
Pero miras esos detalles, aunque sean de madera y te das cuenta que la amistad esta por encima de todo. Que podrían haber discusiones, tristezas o encontrarte que esa persona este en Rusia o a saber donde... siempre esta ese detalle que te hace recordar los momentos que pasas.
No moratones de una técnica, el de que no llegues a fin de mes para pagarte las practicas del Aikido, ni ese abrazo cuando te da un sofocón de llorar porque te ves en la calle, hacen solo la amistad. Siempre esta para que te pregunte, ¿que pasa Chabi? Te necesito Chabi para... Chabi, ¿porque lo has hecho?
Me equivoco muchas veces, puedo decir una cosa y darme cuenta en ese momento que me equivoco. Lo que nunca me equivoco es de que cuando doy algo es porque se me valora.
¿Sabes cuanto valore, cuando impotente no podía hacer una técnica? Muchas veces y susurrar... no te frustres.
Los cafés, Ghandalf, tatami, ese perrito caliente, los chupitos de Carmelo, susurrarme al oído que siempre llegaremos, Chabo, Turrón, shomen uchi, disfraces, un equipo, miradas, sonrisas, gritos de guerra, zazen... ese buda de madera, son pellizcos para no dejarme dormir en el camino.

Alejandro, Ana, Alvaro, Pedro... gracias

5 comentarios:

Susana dijo...

Buenos amigos los tiene quien los merece, y no quien los quiere. Piénsalo.

Un abrazo.

Templo de la Senfina Patso dijo...

Al final, es lo único que tenemos.
Gracias
Pedro.

Manchas de Tinta dijo...

Me alegra saber que te va bien con el aikido. Parece que ese y no otro es tu camino. Cuidate.

Chabi dijo...

Susana, cierto es. Ademas que con el tiempo te das cuenta de quienes son los buenos amigos y quienes los mejores jeje

Pedro, si porque si hacemos 10 min. de zazen mientras se quema tu casa y luego llamamos a los bomberos... los amigos estan ;) Un abrazo enorme amigo.

Manchas... el camino siempre lo tuve delante pero me era imposible. Ya sabes como voy en el trabajo con los horarios. Poco a poco... un abrazo y felicidades a tu mujer ;)

Flintstone dijo...

Gambatte kure, Chabo. Un abrazo desde detrás del aligustre.