miércoles, enero 27, 2010

Kotaro

Sostenia la espada delante suya. Las gotas de sudor resbalaban por mi frente. Me temblaba el pulso pero mostraba mi guardia y mi calma. Delante de mi estaba uno de los samurai mas sanguinario y cruel de esta epoca. Nadie, jamas, habia visto su rostro y su armadura marron era inconfundible.
No podia mirarle a los ojos. Tenia miedo de que me atrapara. Que consiguiera tener ventaja sobre mi. Notaba mi herida en la espalda, a causa de una flecha, que salia sangre. Mi kimono, detras en mi espalda, debia de estar llena de la sangre.
El viento se notaba entre nosotros ya que una tela de algun estandarte.
Desenvaino su wakizashi y junto con su katana se movilizo lentamente para estar en una guardia amenazadora.
Pasaron los segundos. Normalmente entre los guerreros nos presentabamos pero en esta ocasion el silencio se adueño. Habia un terreno de arena entre nosotros y unicamente estabamos nosotros entre los caidos.
Nos fuimos acercando como dos gatos. Lentamente y cuidando cada paso que dabamos. Algun grito se escucho mientras nos aproximabamos pero no podiamos ni pestañear. Un simple gesto y todo acababa en sangre.
Mi deber era acabar con el. Ya la expulsion de los españoles nos habia costado mucho. Este caballero sin nombre valia por todo un ejercito español.
Se paro en seco y con un gesto clavo sus dos armas en la arena. No baje la guardia porque aun teniendole a tres metros, no me fiaba de el.
Se quito el kabuto y una melena negra empezo a caer por un lado. Sus bigotes oscuros se revelaron ante mis ojos y entonces vi el terror.
- ¿Kotaro? Pensaba que...
- ¿Habia muerto? Eso hice parecer.
Kotaro tiro su casco a un lado. No podia creerlo. Ahi estaba uno de los mejores espadachines que conocia y jamas consegui derrotar en nuestro dojo. Se suponia que habia muerto en un incendio junto a nuestro sensei y algunos compañeros mas.
Participamos juntos en la expulsion de los españoles hace dos años. ¿Ahora que significa esto?
Cogio de nuevo sus dos armas y de un solo salto los dos chocamos nuestros filos. Su filo corto, se quebro y su katana aguanto la mia. La mia ya estaba dañada y cortaria lo suficiente para debilitar pero no para matarle. Enfrente de mi estaba uno de los militares mas temidos de la nacion. Un ronin ahora, un samurai sin señor. No entendia nada.
En un gesto rapido de cadera, gire y le di un golpe con la empuñadura de mi katana a su muñeca. Su katana habia caido y respondio clavando lo que quedaba del wakizashi en mi hombro. Caimos de rodillas y justamente mi filo se coloco en su cuello. El seguia clavando el wakizashi.
- Debo morir, debo caer y llevo rezando todos estos años para que fuera tu espada la que me mataria.
- ¿Porque?
- Porque somos bushi, somos guerreros, somos la esencia de lo que pasa ahora mismo. Es el estado puro de un samurai. Quiero morir en manos de otro gran guerrero y el cual yo temo mucho.
Entendi enseguida lo que ocurria y mi cara aun asi mostraba el horror de ver a mi propio hermano a la merced de mi katana. El dolor lo tenia anulado. Ya me dolia la herida de la flecha.
Mi cara se salpico de su sangre. Grite a su cara cuando su mirada ya se encontraba perdida.
Pasaron las horas, no paraba de abrazarle pero sabia que habia muerto como queriamos los samurai. En campo de batalla.

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